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miércoles, 22 de febrero de 2012

COMIENZA LA CUARESMA

 Hoy es Miércoles de ceniza, el primer día de la cuaresma. La palabra "cuaresma" hace referencia a los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, antes de lanzarse al mundo para predicar la Buena Noticia del amor de Dios. 

Pero, la Cuaresma no es...

*Cuarenta días de estar tristes.
*Dejar de comer carne los viernes por costumbre.
*Pensar sólo en Jesús crucificado.
*Preparar las vacaciones de Semana Santa.
*Que te pongan ceniza en la cabeza, sin más.
*Vivir sin que te importe la gente, pero rezar mucho.
*Sacrificarse sólo para fastidiarse.
*Adorar alguna imagen y no vivir como Jesús

 
Podemos decir que la Cuaresma es...
 
* Una oportunidad para convertirse al Evangelio.
*Cuarenta días para reflexionar sobre lo que creemos.
*Apertura a Dios por la escucha de su Palabra.
*Oportunidad de redactar el proyecto personal.
*Un tiempo de oración personal.
*Una llamada de Dios al corazón.
*La preparación para la Pascua.
*Dejarse reconciliar con Dios.
*Recolocar la escala de valores.
*Hacer hueco a Dios para que ilumine la vida.
*Afinar el oído para escuchar al hermano.

Tal vez te pueda ayudar una canción: 

 http://www.ixcis.org/tapiz_musical/index.html

viernes, 11 de febrero de 2011

AYUNO VOLUNTARIO


Hoy celebramos la jornada del Ayuno Voluntario. Con este motivo os invito a leer el artículo del profesor José Román Flecha Andrés.

EL AYUNO VOLUNTARIO Y EL OTRO
Nuestro refranero recuerda con frecuencia la gravedad del hambre: “El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas”;  “No hay mayor afán que mucha hambre y poco pan”. Otras veces evoca la injusticia de las desigualdades: “Grande martirio ha de ser tener hambre y ver comer”.

En algunas ocasiones, el refranero nos dice que es inútil amonestar o educar a la persona si antes no se satisface esta necesidad primaria: “Estómago con hambre no escucha a nadie”. “Estómago hambriento no admite argumentos”. “Por donde entra el hambre, el amor sale”.

La humanidad guarda celosamente la memoria de hambrunas que la han diezmado a lo largo de los siglos. Ante ellas, la supervivencia ha sido asegurada por la generosidad de los que han compartido sus alimentos con los que hubieran perecido de hambre.

Para nuestra sociedad el hambre es un recuerdo histórico. Todo el mundo piensa que es fácil alimentarse. Tendemos a ignorar las situaciones de necesidad más cercanas a nosotros.

Pero el hambre ha dejado de ser un problema particular para convertirse en un drama de dimensiones continentales y hasta globales. Hay muchos países que son incapaces de superar ese grave problema que pone en peligro sus posibilidades de desarrollo y aun de supervivencia. Hoy se apela a un nuevo derecho como sería el de la soberanía alimentaria

Las personas individuales tienden a inhibirse ante este problema,considerando que la solución depende de los organismos internacionales como la FAO. En el mejor de los casos, esta solidaridad se ejerce  de forma coyuntural, con ocasión de campañas puntuales de solidaridad. A las personas les cuesta suscribirse de forma permanente a un proyecto solidario.

Consciente del escándalo que supone la presencia del hambre en el mundo moderno, el Concilio Vaticano II denuncia, las desigualdades reinantes (GS 63) e invita a todos a compartir los bienes con los pobres (GS 27. 69). Donde quiera que haya personas carentes de alimento y de los demás bienes necesarios  habrá de buscarlos la caridad cristiana (AA 8)

La Jornada del ayuno voluntario, promovida por la organización católica “Manos Unidas”, nos lleva a recordar los millones de personas obligadas a ayunar por necesidad. El hartazgo de unos es la causa principal del hambre de otros.

La solidaridad humana y la caridad cristiana nos exigen hoy informarnos de la presencia de los hambrientos en el mundo. Todos estamos obligados a adquirir mayor conocimiento de las causas que favorecen el hambre en un mundo de la abundancia y el despilfarro.
Además de compartir nuestros bienes con los necesitados, hemos de invertir en la creación de estructuras que favorezcan el desarrollo y orientar nuestra producción y nuestras compras con criterios solidarios.

Y finalmente, hemos de favorecer una educación de las nuevas generaciones en los valores de la compasión y de la solidaridad con los hambrientos de este mundo.


También os invito a reflexionar. Posiblemente, cuando llegáis a casa preguntáis ¿qué hay de comer? Damos por sentado que vamos a comer, y sólo queremos saciar nuestra curiosidad para irnos mentalizando mientras soltamos la cartera y nos lavamos las manos. Pero,  ¿somos los jóvenes conscientes del sufrimiento de millones de personas, para las que la pregunta es, más bien, si hoy voy a comer? ¿Podemos dedicar un día al año a pensar seriamente en todas aquellas personas condenadas a morir por desnutrición cada día? Pincha el logo de Manos Unidas, para conocer los datos de esta realidad y qué puedes hacer tú para mejorarla.