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sábado, 26 de octubre de 2013

Los orígenes cristianos de la fiesta de Halloween

«Conocerán la verdad y la verdad los hará libres» (Jn 8,32)

Por eso, en el anuncio del Evangelio, un discípulo de Cristo no puede recurrir nunca a la mentira, ni siquiera a las medias verdades. He aquí un criterio de discernimiento que debemos tener siempre presente: el fin nunca justifica los medios. Cuando hacemos esto, salimos del ámbito de la evangelización y entramos en el más burdo proselitismo.

Pues bien, en mentiras y medias verdades se incurre frecuentemente al hablar de la fiesta de Halloween. Por otra parte, cuando se habla de Halloween también aparecen prejuicios e, incluso, expresiones de xenofobia.

El origen histórico de Halloween

“Los orígenes del Halloween son cristianos, con una visión muy norteamericana. Es cierto, que los celtas de Irlanda y Bretaña celebraban un festival el 31 de octubre, al igual que los hacían casi todos los últimos días de otros meses. Sin embargo, Halloween cae en el último día de octubre porque es la víspera de la católica fiesta de Todos los Santos. Esta fiesta en honor de Todos los Santos del cielo se solía celebrar el 13 de mayo, pero el papa Gregorio III en el año 741, la cambió al primero de noviembre, día en que se dedicó la Capilla de todos los santos en San Pedro en Roma. El siguiente siglo, el papa Gregorio IV mandó que la Fiesta de todos los santos se celebrara en todo el mundo cristiano, llegando así a Irlanda.

La noche anterior a la fiesta de todos los santos se celebraba una vigilia llamada en inglés All Hallow’s Eve o Halloween. En esos días, Halloween no tenía un significado especial ni para los cristianos ni para los desaparecidos paganos celtas. En el año 998, San Odilón, abad del poderoso monasterio de Cluny en el sur de Francia, agregó una celebración el día 2 de noviembre. Era un día de oración para las almas de los fieles difuntos. Esta festividad llamada día de todas las almas, se esparció de Francia al resto de Europa.



Así pues, la Iglesia tenía festividades para aquellos en el cielo y aquellos en el purgatorio. ¿Qué hay de aquellos en otro lugar? Al parecer los aldeanos católicos irlandeses se preocuparon por las desafortunadas almas en el infierno. Después de todo, si hacemos a un lado las almas del infierno cuando celebramos aquellas del cielo y del purgatorio, tal vez aquellas sean tan infelices que nos puedan causar problemas. Así se volvió costumbre golpear cazos y sartenes la víspera de Todos los santos para que los condenados supieran que no habían sido olvidados. Así, por lo menos en Irlanda, todos los muertos fueron recordados aunque a los clérigos no les simpatizaba mucho el Halloween y nunca instituyeron en el calendario eclesiástico un Día de todos los condenados.

Pero esa no es aún nuestra celebración de Halloween. Nuestras tradiciones para esta festividad se centran en vestirse con disfraces rebuscados, lo cual no es irlandés para nada. Esta costumbre más bien nació en Francia durante los siglos XIV y XV. El medioevo tardío sufrió ataques repetidos de la peste bubónica o peste negra, llamada la muerte negra y con ella perdió la mitad de su población. No es de sorprender que los católicos tuvieran más interés en la otra vida.



Se decían más misas en el Día de todas las almas, y se diseñaron representaciones artísticas para recordar a todos de su mortalidad. A estas representaciones las conocemos como la danse macabre (la danza de la muerte), la cual era comúnmente pintada en las paredes de los cementerios y mostraban al diablo conduciendo una cadena de gentes: papas, reyes, damas caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc. a su tumba. A veces esta danza se presentaba el propio Día de todos las almas, como un retablo viviente con personas vestidas con las ropas de los diferentes estados de la vida.

Pero los franceses se disfrazaban el Día de todas las almas, no en Halloween; y los irlandeses que tenían Halloween, no se disfrazaban. El cómo es que ambas celebraciones se mezclaron, probablemente ocurrió en las colonias británicas de Norteamérica durante el siglo XVIII, cuando los irlandeses y los franceses se comenzaron a casar entre sí. El enfoque irlandés en el infierno le dio a las mascaradas francesas un giro más macabro.

Pero como todo niño y joven sabe, disfrazarse no es el punto, el punto es obtener el botín más grande posible. Entonces, ¿de donde viene la frase trick or treat? (dulce o broma, truco o trato). Trick or treat es tal vez, la adición más peculiar y americana al Halloween, y es una contribución inadvertida de los católicos ingleses.

Durante el periodo penal de 1500 a 1700 en Inglaterra, los católicos no tenían derechos legales. No podían tener puestos públicos, y eran sujetos de multas, cárcel y pesados impuestos. Decir misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados.


Ocasionalmente, los católicos ingleses resistieron, a veces de formas insensatas. Uno de los actos más insensatos de resistencia fue el complot para hacer volar, usando pólvora, al rey protestante James I y a su parlamento. Se suponía que esto dispararía una insurgencia católica en contra de los opresores. El mal concebido complot de la pólvora fue sofocado el 5 de noviembre de 1605, cuando el hombre que cuidaba el polvorín, un descuidado converso llamado Guy Fawkes, fue capturado y arrestado. Fue colgado, y el complot se disolvió.

El 5 de noviembre, Día de Guy Fawkes, se convirtió en una gran celebración en Inglaterra, y así lo sigue siendo. Durante los periodos penales, bandas de celebrantes se ponían máscaras y visitaban católicos locales a la mitad de la noche, demandando cerveza y pasteles para su celebración: ¡trick or treat!

El día de Guy Fawkes llegó a las colonias americanas con los primeros colonizadores ingleses. Pero para cuando llegó la Revolución norteamericana, el viejo rey James y Guy Fawkes habían sido olvidados. Sin embargo el trick or treat era demasiada diversión como para olvidarlo, así es que eventualmente se cambió al 31 de octubre, el día de la mascarada franco irlandesa. Y en América trick or treat no se limitaba a los católicos.

La mezcla de varias tradiciones inmigrantes que conocemos como Halloween se había convertido en una tradición en los Estados Unidos para principios del siglo XIX. Hasta esta fecha, permanece desconocida en Europa, aún en los países en los que se originaron algunas de sus costumbres.

Y, ¿qué hay de las brujas? Pues, son una de las últimas adiciones. La industria de las tarjetas de felicitación las agregó a finales del siglo XIX. Halloween ya tenía ánimas, así que, ¿por que no darle un lugar a las brujas en las tarjetas de felicitación? Las tarjetas de felicitación de Halloween no tuvieron éxito, (aunque ha habido un resurgimiento reciente de popularidad), pero las brujas se quedaron.



Igualmente en el siglo XIX, folkloristas mal informados agregaron el jack-o-lantern (la linterna hecha con una calabaza ahuecada y tallada). Pensaban que el Halloween era de origen pagano y druida. Las lámparas hechas con rábanos (no calabazas) habían sido parte de los antiguos festivales celtas de las cosechas, así que fueron trasladados a la celebración americana del Halloween.



La próxima vez que alguien clame que Halloween es un truco cruel para atraer a sus niños a la adoración satánica, sugiero le cuente el verdadero origen del All Hallows Eve y les invite a descubrir su verdadero significado cristiano, junto con las dos fiestas católicas mayores y más importantes que le siguen.”

Fuentes:
R.P. Augustine Thompson, OP, Revista Catholic Digest (Octubre 1996).

Leído en Aleteia


lunes, 21 de octubre de 2013

LAS RELIGIONES EN LA AMÉRICA PRECOLOMBINA

Introducción
El continente americano estaba habitado por numerosos grupos humanos con culturas muy diferentes. Habían llegado en varias oleadas desde Asia hacía decenas de miles de años.
Las tierras de los actuales Canadá y Estados Unidos y las zonas de selva de Sudamérica y del Caribe eran el hábitat de un gran número de tribus que se dedicaban a la caza y a la recolección de vegetales o practicaban una agricultura parecida a la neolítica.
 

Pero en el centro y sur del continente americano se desarrollaron diversas civilizaciones comparables a las de Egipto, Mesopotamia o China. Las tres mejor conocidas fueron las de los mayas y aztecas en Centroamérica y la de los incas en Sudamérica.



LOS MAYAS


Localización y cronología
La civilización maya habitó una zona de América Central, que hoy se correspondería con el sur de México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Si nos remontamos a la antigüedad, tienen una historia de unos 3000 años, que van desde 1500 a. de C. hasta 1530 d. de C., año en que fueron conquistados por los españoles. Pero la civilización maya nunca ha desaparecido por completo, pues hoy día viven muchos pueblos descendientes de los mayas que conservan rasgos de su cultura y de su lengua.

Características del pueblo maya
Fundaron grandes ciudades como  Chichén Itzá, Uxmal, Palenque y Copán.

Chichén Itzá
Palenque
Las ciudades mayas eran centros ceremoniales monumentales con pirámides escalonadas y otros grandes edificios de uso religioso, así como observatorios astronómicos y grandes explanadas para desarrollar los rituales. A la llegada de los españoles ya habían sido abandonadas, pero se conocen por la arqueología y nos han legado un patrimonio cultural impresionante.


La religión de los mayas
    Los dioses:
Dios de la lluvia
Los mayas eran politeístas, tenían una gran cantidad de dioses cuya importancia era variable. No eran iguales en todas las ciudades y fueron también cambiando de nombre con el tiempo. Había cuatro dioses que sostenían el mundo desde los cuatro puntos cardinales.

El dios supremo era Huntoh Chac. A él le siguen los dioses cósmicos: Hurakán, dios de las tormentas, temido pero también querido porque es el que manda la lluvia beneficiando así a la agricultura.

Vucacuh y otros son los responsables de los males en forma de enfermedades o hambre.   A estos les contrarrestan los benéficos Hun-Ahpu y Xbalamqué.


Ixchel
Ah Puuch, dios de la muerte
Ixchel era la diosa de la fertilidad
y protegía a las mujeres durante el parto. 
 
También el Dios del maíz es un dios muy importante, ya que el maíz era el principal alimento de los mayas.

Por último, Ah Puuch es el dios de la muerte y las enfermedades que habita en el inframundo.




Un pueblo tan aficionado a la astronomía como el maya, que dejó listas completas de eclipses y otros fenómenos astronómicos, es natural que divinizara los astros.

    El culto:
Los mayas tenían una intensa vida religiosa y un calendario litúrgico muy amplio. Además de la piedad personal, el pueblo se reunía para los actos colectivos en las explanadas ante los templos, generalmente pirámides escalonadas, o de edificios altos. Los ritos consistían en ceremonias fastuosas, cánticos, oraciones, música y ofrendas incruentas.
Eran un pueblo más bien pacífico y culto, pero en los último tiempos, y por la proximidad de los aztecas, introdujeron la práctica de los sacrificios humanos. Existían diferentes maneras de llevar a cabo los sacrificios dependiendo de la divinidad a la que se dedicaban: por extracción de corazón, por decapitación o por medio de atravesar con flechas a la víctima.
Para el culto se hacían necesarios muchos sacerdotes. Estaba el Sumo Sacerdote, los había especializados en adivinación, otros eran los sacrificadores, y otros se dedicaba a la medicina, brujería y otras actividades.

Mito de la creación
Han llegado hasta la actualidad algunos de sus libros sagrados, como el Popol Vuh, narración ancestral en la que se cuentan mitos que abarcan desde el origen del mundo hasta la llegada de los conquistadores españoles y del cristianismo. Este es el relato del origen de la creación:
«Todo estaba en suspenso, todo estaba en calma, en silencio, todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo. No había nada que hiciera ruido, nada que se moviera [...] solo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Solo el Creador, el Formador, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad [...], de grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando, se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento [...] ¡Hágase así!, ¡que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire, que surja la tierra! Así dijeron, ¡que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado.»


LOS AZTECAS

Localización y cronología
Los aztecas son los últimos de los pueblos que habitaron junto al lago Texcoco, en tierras de la actual México. Su imperio abarca desde principios de siglo XII d. de C. hasta 1525 d. de C., año en que Cortés ejecuta a Cuauhtémoc, último rey azteca (1520-1525).
Cortés y Cuauhtémoc
Características de los aztecas
La civilización de los aztecas es heredera de todas las de la zona, además de ser la que mejor conocemos. Su lugar principal era la capital, Tenochtitlán, fundada en 1325 . Ellos creían que esta ciudad era el centro del universo y punto de intersección de una cruz, cuyos extremos marcaban los territorios que debían ser conquistados para instaurar en ellos el orden deseado por los dioses. 

Tenochtitlán

Otra ciudad importante fue Teotihuacán, que significa “ciudad de los dioses”. La ciudad es un centro ceremonial trazado como un gran símbolo de dos ejes. El que va de norte a sur, denominado «Calzada de los Muertos», es el principal, y de él parten, como alas, edificios, palacios, plazas y adoratorios. En la cabeza se encuentra la gran pirámide de la Luna y a un costado la mole inmensa de la pirámide del Sol, dualidad creadora de la naturaleza y de los hombres.
Teotihuacán
Su existencia estuvo regida por fenómenos de la naturaleza que afectaban a los seres humanos como la lluvia, la siembra y la cosecha, aunque también tenía un profundo significado astronómico.

La religión de los aztecas

    Los dioses:
Parece que en algunas épocas, estaba extendido el monoteísmo. Las gentes más cultas de los aztecas creían en un dios único y creador, invisible y que no se podía representar. Se llamaba Teotl y esta palabra acabó identificándose con la idea de dios en general.
Pero podemos decir que, en general, los aztecas fueron politeístas y en el laberinto de la religión azteca se multiplicaron las divinidades de forma extraordinaria. Los dioses aztecas tienen orígenes diferentes. Cada grupo profesional y cada pueblo tenía sus dioses tutelares.
Quetzalcóatl

Por ejemplo, Quetzalcóatl, cuyo nombre significa «serpiente emplumada», era la divinidad principal en la cultura de Teotihuacán, dios del arte y descubridor de la industria y la agricultura. Este dios mantiene una rivalidad con su enemigo y complementario Tezcatlipoca, «espejo que ahúma», dios de la noche y de la guerra. Entre los aztecas fue también considerado dios supremo Huitzilopochtli, dios solar, de los guerreros y protector de los aztecas.
Los fenómenos naturales se fueron divinizando hasta formar una auténtica legión de dioses. Entre estos están: Tláloc, dios de la lluvia, el que permite que las semillas se conviertan en vegetales y que haya una buena cosecha; Centeotl, dios del maíz;  Ehécatl, dios del viento y de la vida;  Coatlicue, diosa de la tierra; Macuilxoxhitl, diosa de las flores; y muchos más.

    El culto:
Tantos dioses y cultos exigían millares de sacerdotes. Estaban rígidamente jerarquizados y especializados. Además de los sacrificios y el culto en general, hacían los ritos de nacimiento, muerte, casamiento y todos los actos importantes de la vida privada o colectiva.
Los aztecas pensaban que el sol se debilitaba y necesitaba de los sacrificios, y en especial de los de sangre humana, para poder seguir su curso y no destruir el mundo.

Para los aztecas el ser humano era el objeto sacrificial máximo. En una ocasión, durante la consagración del templo de Tenochtitlán, se sacrificó a 20.000 seres humanos. Eran tantos que obtener víctimas no era tarea fácil. Para ello se utilizaban los  rebeldes, los fugitivos  y los esclavos. Además los padres ofrendaban voluntariamente a sus hijos e hijas. Las familias pobres vendían a sus hijos con este fin y si nacían dos gemelos, uno quedaba automáticamente destinado a servir como víctima. Además se utilizaban los prisioneros de guerra.

En todas las fiestas se elegía un hombre o una mujer, considerado el doble de un dios. Se le agasajaba durante varios días como si fuera el propio dios y después se le sacrificaba.

    Las ideas de ultratumba:
Los aztecas imaginaban que había trece cielos, en los que reinaban otros tantos dioses, y a los que iban los difuntos elegidos. Había cielos para los guerreros muertos en combate, para algunas víctimas de sacrificios (los “dobles”), para los enfermos de enfermedades terribles, para los muertos de muerte natural, para los niños... En el más allá no había premio ni castigo de la vida terrenal, sino que había un más allá acorde al tipo de cielo que les tocaba en suerte.

El calendario azteca
La piedra del Sol está en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, uno de los museos más impresionantes del mundo. Es un calendario en cuyo centro aparece el quinto sol, el actual de los aztecas. En el círculo siguiente aparecen los cuatro soles anteriores, que cayeron y destruyeron el mundo en cuatro ocasiones anteriores Los cinco soles, como las cinco partes de mundo que se representan en una cruz, marcan el orden del mundo, que los aztecas mantenían por medio de las guerras, donde conseguían prisioneros para sacrificarlos al sol y fortalecerlo.



LOS INCAS

Localización y cronología
El imperio inca fue la última de las grandes civilizaciones andinas. Unificó y controló un enorme territorio de 5.000 km de largo, que abarca la actual Perú, pero también parte de Bolivia, algo de Ecuador, noroeste de Argentina y norte de Chile. Los historiadores sitúan este pueblo entre los siglos XII y XVI de nuestra era. El fin del imperio inca lo marca la llegada de los españoles en 1532 d. de C.

Características de los incas
El rey, al que se conocía por el nombre de Sapa Inca, era considerado un dios y se le llamaba «Hijo del Sol». Todo lo que tocaba se convertía en sagrado. El rey era considerado también el centro del mundo. Los incas creían que el universo funcionaba correctamente gracias a él. Vivía en la ciudad central del imperio, llamada Cuzco, que quiere decir «ombligo».

La ciudad de Cuzco era el centro político y también religioso del imperio inca. Cuando el viajero se acercaba a la ciudad todo parecía indicarle que entraba en el mundo sagrado. La fortaleza de Sacsayhuamán, que presidía la ciudad de Cuzco, es una obra impresionante, ejemplo del poder de los emperadores incas. En sus murallas se representaban animales sobrenaturales que preparaban la entrada a la propia ciudad, en cuyo centro estaba el templo de Coricancha, rebosando el oro que simbolizaba a Inti, cuyo hijo era el Sapa Inca. 

Machu Pichu

Machu Pichu es la ciudad inca mejor conservada. Situada en la montaña, en medio de la nada, es llamada también la Ciudad Perdida de los Incas. La zona puede dividirse en tres sectores definidos: el agrícola, con andenes dedicados al cultivo; el urbano que conserva elementos arquitectónicos de la ciudad inca y el militar, donde se encuentran casas más humildes y talleres. Las construcciones más importantes son el Templo del Sol, la Tumba Real y el Palacio del Inca.

La religión de los incas

    Los dioses:
Los incas tenían sus propios dioses pero, en su expansión por los Andes, fueron adoptando algunos de los dioses de los pueblos conquistados, como Viracocha, dios creador y el que lleva la civilización a los hombres. Cuando el conquistador español Francisco Pizarro entró en contacto con los incas, estos creyeron que se trataba del propio Viracocha que regresaba. Otro de los dioses que tomaron fue Pachacamac, divinidad abstracta cuya representación estaba prohibida. Era creador de la humanidad y esposo de la Pachamama o madre tierra, diosa muy popular, cuyo culto estaba relacionado con la fertilidad de los campos y los animales.



Más importante que todos ellos era Inti, el Sol. Los reyes incas decían que eran sus descendientes directos. Su esposa era Quilla, la Luna, madre del firmamento. También tenían importancia Illapa, dios del trueno y de la lluvia, y Saramama, diosa del maíz.   





  El culto:
El monarca o Sapa Inca era sagrado y su persona era tabú, su poderío imperial era parecido al egipcio con un poder centralizado y absoluto. Una de las principales labores del monarca era presidir la celebración de los rituales necesarios para que las cosechas fueran buenas, además de las fiestas en honor de los dioses. También anunciaba los equinoccios y los solsticios.

Para celebrar los rituales, realizar las observaciones astronómicas y atender a las necesidades del rey era necesario un gran número de sacerdotes. El más importante de todos ellos era el sumo sacerdote, cuyo cargo desempeñaba el hermano del monarca.

Los sacerdotes sabían emplear algunas plantas y raíces para fines medicinales, a modo de curanderos o para entrar en trance. De esta manera, podían comunicarse con las divinidades en fiestas y rituales. Además, había sacerdotes especializados en comunicarse con los muertos o en hacer adivinaciones.

Los sacrificios humanos fueron una práctica restringida a una serie de acontecimientos importantes como la elección del nuevo inca, la muerte del soberano, el inicio de las guerras y al advenimiento de desastres naturales. Por ejemplo, cuando un nuevo inca (monarca) ascendía al trono, sus parientes seleccionaban 200 niños para ser sacrificados ante el Sol, la Luna u otro dios venerado por el grupo. Las evidencias arqueológicas indican que también se sacrificaban doncellas.

    El culto solar incaico:
Los incas se consideraban a sí mismos como «hijos del Sol», por lo que el culto solar fue oficial en todo el imperio. Debido a que el Sol era considerado como «el padre del inca», cuando un nuevo soberano era elegido, este tenía que esperar ser aceptado por el dios Sol, para lo cual se realizaban rituales adivinatorios. Su templo principal era el Coricancha («recinto de oro»), construido en la ciudad de Cuzco. Este templo estaba decorado con piezas de oro y plata así como por planchas de oro sobre las paredes y los marcos de las puertas. Este culto fue especial, elitista y exclusivo de la aristocracia.

Inti Raymi en la actualidad

El Inti Raymi o fiesta del sol inca coincidía con el solsticio de invierno (el año nuevo solar). Para los incas esto significaba obtener el favor del sol para fecundar la tierra y procurar bienestar a los ciudadanos del imperio.

    El culto a los muertos:
La muerte en los Andes era vista como un viaje lleno de dificultades que el espíritu del difunto hacía hasta llegar al mundo de los muertos. Para que el viaje fuese exitoso, sus familiares y parientes debían realizar una serie de ceremonias que incluían llevarle ofrendas (comida, bebida, ropa y otros objetos) y realizar banquetes rituales. Por esta razón, los lugares donde se enterraba a los muertos eran sagrados.


Las momias de los antepasados fundadores se llamaban mallquis. Estos mallquis eran considerados como los intermediarios entre los parientes del difunto y las divinidades locales. A ellos se les pedía por buenas cosechas y por el bienestar del grupo. Cada cierto tiempo, las momias eran sacadas de las cuevas, donde eran depositados para recibir ofrendas y ser paseados en procesiones.

domingo, 13 de octubre de 2013

Amenazados de resurrección



TESTIMONIO DE JOSÉ CALDERÓN SALAZAR, PERIODISTA GUATEMALTECO AMENAZADO DE MUERTE:


Dicen que estoy "amenazado de muerte"... Tal vez. Sea ello lo que fuera estoy tranquilo. Porque si me matan, no me quitarán la vida, Me la llevaré conmigo, colgando sobre el hombro, como un morral de pastor...

A quien se mata se le puede quitar todo previamente, tal como se usa hoy, dicen: los dedos de la mano, la lengua, la cabeza... Se le puede quemar el cuerpo con cigarrillos, se le puede aserrar, partir, destrozar, hacer picadillo... Todo se le puede hacer, y quienes me lean se conmoverán profundamente, y con razón.

Yo no me conmuevo gran cosa, porque, desde niño, alguien sopló a mis oídos una verdad inconmovible que es, al mismo tiempo, una invitación a la eternidad: "No temáis a los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden quitar la vida".


La vida -la verdadera vida- se ha fortalecido en mí cuando, a través de Pierre Teilhard de Chardín, aprendí a leer el Evangelio: el proceso de la Resurrección empieza por la primera arruga que nos sale en la cara; con la primera mancha de vejez que aparece en nuestras manos; con la primera cana que sorprendemos en nuestra cabeza un día cualquiera, peinándonos; con el primer suspiro de nostalgia por un mundo que se deslíe y se aleja, de pronto, frente a nuestros ojos...

Así empieza la resurrección. Así empieza no eso tan incierto que algunos llaman "la otra vida", pero que en realidad no es la "otra vida", sino la vida "otra"...

Dicen que estoy amenazado a muerte... De muerte corporal a la que amó Francisco.

¿Quién no está "amenazado de muerte?" lo estamos todos desde que nacemos. Porque nacer es un poco sepultarse también...

Amenazado de muerte. ¿Y qué? Si así fuere, los perdono anticipadamente. Que mi cruz sea una perfecta geometría de amor, desde la que puedas seguir amando, hablando, escribiendo y haciendo sonreír, de vez en cuando, a todos mis hermanos los hombres.

Que estoy amenazado de muerte... Hay en la advertencia un error conceptual. Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de vida, amenazados de esperanza, amenazados de amor...

Estamos equivocados. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos "amenazados" de resurrección. Porque además del Camino y de la Verdad, es el de la Vida, aunque esté crucificada en la cumbre del basurero del Mundo...






miércoles, 9 de octubre de 2013

La silla roja y las escuelas de Sorochuco

Queridos alumnos:

Desde el comienzo de curso me habéis visto durante muchos días pasearme por el Centro con una silla roja a cuestas. La he llevado a todas nuestras clases y la he mostrado también en la sala de profesores. Verdaderamente, ha despertado mucha curiosidad y todos me preguntabais qué significaba.


Ha sido una ocasión excepcional para hablaros de la suerte que tenéis por haber nacido y vivir en nuestro país. Y también para hablaros de tantos millones de niños y jóvenes que no disfrutan ni disfrutarán nunca del derecho a la educación. Y hemos hablado largo y tendido de lo importante que es la educación. Si hay educación hay oportunidades. En esto, creo, estábamos todos de acuerdo.

Y entonces algunos de vosotros me habéis propuesto hacer "algo", aunque no sabíamos muy bien qué podíamos hacer.

Y, mira tú por dónde, ha coincidido con una llamada de la buena gente de "Ayúdame a Ayudar". Para quien aún no los conozca, se trata de una asociación que se dedica a ayudar y buscar ayudas para Josely, sacerdote talaverano que lleva muchos años de misionero en Perú. Josely (José Antonio Ardila) es como de la familia, porque es vecino vuestro. Muchos de vosotros conocéis a su familia o sois familia suya. Y yo me alegro de esta ocasión porque nos da la oportunidad de hacer algo concreto. Y decidimos ayudarle aportando entre todos material escolar para que otros niños que no tienen nada (pero nada, nada) puedan ir al cole con una mochila que contiene unas libretas, bolígrafos, gomas de borrar...

Como sabéis, estamos recogiendo aún el material que daremos a "Ayúdame a Ayudar" para enviar a Perú. ¡AÚN ESTÁIS A TIEMPO DE COLABORAR!

Y, embarcados en la campaña "Material Escolar para Sorochuco", me entero de que Josely está en Talavera por unos días. No puedo perder la ocasión de saludarle en persona, pienso, pero mucho menos dejar que se vaya sin que os explique de primera mano qué es lo que hace en Perú.


El viernes 4 de octubre nos reunimos un buen número de alumnos y profesores en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Talavera la Real. Alumnos de 3º y 4º de ESO, de 1º y 2º de bachillerato y de 1º y 2º de Ciclo Formativo. Realmente estaba casi lleno el salón de actos. Y allí Josely se presentó y nos contó cómo desde que era seminarista soñaba con ser misionero.

Nos contó que, igual que cualquier madre-padre de familia realiza muchas labores distintas en su día a día (trabajar, ir a la compra, atender al esposo/esposa, atender a los hijos, gestionar asuntos variados...), él, como sacerdote, también realizaba muchas tareas allá en Perú: construir puentes, arreglar escuelas, techar capillas, dar de comer, gestionar el centro de salud, bautizar, celebrar misa, acompañar...


Vimos unas fotos que él nos había traído para contarnos cómo trabajan muchos voluntarios en Extremadura para  buscar fondos y poder enviar un contenedor con cosas que en Perú se necesitan. Y pudimos ver con nuestros ojos cómo se llena aquí el contenedor (muchos ya lo sabéis por propia experiencia) y también pudimos ver cómo llega todo hasta su destino y se reparte entre los que lo necesitan. A pesar, incluso, de los imprevistos, como el accidente del camión. Impresionante ¿verdad?


Josely nos dijo que TODO SUMA y que nuestra solidaridad se multiplica allí donde se recibe lo que compartimos. Y, recordad, yo os dije que si Josely es misionero, todos vosotros sois también misioneros. Pues todos estáis colaborando con generosidad donando material escolar para los niños y jóvenes de Sorochuco.

Os quiero felicitar pues sois unos jóvenes extraordinarios y muy solidarios. Esto es lo que hemos reunido en solo dos semanas:




¡ENHORABUENA!

Y estas son las fotos que nos hicimos junto a Josely, al finalizar el encuentro:





Quiero a gradecer a la dirección de Centro todas las facilidades para organizar este encuentro con Josely, y a la educadora social por todo su apoyo.

Quiero agradecer a Manuel por su ayuda con los medios técnicos. Nos costó un poco pero conseguimos ver y oír el vídeo.

Quiero agradecer a Isabel, la nueva profesora de música, que tomó las fotos con gran maestría